Aprender a emprender

Hace un par de días tuvo lugar la celebración del Día Internacional de la Juventud (cada 12 de agosto). Con motivo de dicha fecha, el Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, anunció que los jóvenes son los más afectados por la crisis económica mundial. Este es un dato que no nos sorprende, pero las cifras son mareantes: hay 75 millones de jóvenes desempleados y hasta 228 millones que viven sumergidos en una economía informal y en condiciones de pobreza extrema.

Con semejante clima es lógico que cada vez sean más aquellos que buscan montárselo por su propia cuenta. Un estudio reciente de la consultora Círculo Formación desvela que uno de cada cuatro estudiantes de Bachillerato planea montar su propio negocio al terminar sus estudios. Esto refleja que la tendencia y la mentalidad de trabajo ha cambiado por completo en nuestro país. Cada vez son menos aquellos que se plantean presentarse a una oposición una vez finalizada su etapa de formación. También se reduce el número de trabajadores por cuenta ajena. Y desde luego se está intentando hacer un esfuerzo por parte de ciertos organismos o administraciones para potenciar la cultura emprendedora en nuestro país.

No sabremos si este esfuerzo por retener la creciente “fuga de cerebros” de nuestro país fomentando la cultura emprendedora dará resultado hasta dentro de un par de años. Desde luego no es tarea fácil. De un lado, los que apoyan este tipo de inciativas no quieren que su trabajo caiga en saco rato. Del otro, los esfuerzos muchas veces no se ven compensados debido a la espesez de los trámites burocráticos para crear un negocio, la falta de información y de apoyos o la incapacidad para resultar constantes.

De cualquier manera, si algo es cierto es que se necesitan jóvenes con buenas ideas. Pero no basta sólo con tener una idea, hay que ponerla en práctica. Así que si este es tu caso, toma nota de los siguientes consejos que pueden ayudarte a dar ese pequeño empujón que necesitas:

Estudia la viabilidad de tu proyecto. Puede que tengas muchísimas ganas de sacarlo adelante, pero debes conocer primero el margen de rentabilidad del mismo, quiénes son tus principales competidores, cuándo comenzarás a generar beneficios… Si nos lanzamos a la piscina, por lo menos que sea con agua.

Márcate unos horarios. Trabajar por cuenta propia no significa trabajar cuando uno quiera, sino ser consciente de que somos los únicos responsables de que el trabajo salga adelante. Y para ello necesitamos ser constantes.

Elige un proyecto ilusionante. Si realmente creemos en lo que hacemos disfrutaremos de nuestro trabajo. De esta manera también será más fácil resolver cualquier inconveniente que pueda surgir y ser más persistentes.

No te desanimes. Si se fracasa, es síntoma de que al menos se ha intentado. En nuestro país en ocasiones se ve como un “perdedor” al que fracasa en este tipo de inciativas, pero en la cultura de otros países mucho más avanzados que nosotros en emprendimiento esto se convierte en un claro síntoma de que se trata de alguien motivado, con ideas y que desde luego conseguirá mediante un intento u otro su propósito.

Si quieres, puedes.

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